En el año más inusual del siglo XXI, la tecnología a través de las redes sociales, la conectividad y las estrategias digitales permitieron que el deporte no se hundiera a nivel económico como otros sectores de la economía, ya que el branding deportivo aportó cuantiosos recursos para salir a flote.

Si bien los recursos fueron significativos, los grandes clubes a nivel mundial como Juventus en Italia o Barcelona y Real Madrid en España tuvieron que reducir costes en sus deportes profesionales para afrontar la nueva temporada que comenzó en septiembre del 2020 post pandemia.

Las instituciones propusieron a sus deportistas elites una reducción del 30% de sus salarios para poder cumplir con los pagos y no hubo grandes fichajes, ya que la liquidez no lo permitía y los bancos especularon con lo que podría ser un 2021 también turbulento.

Branding, patrocinio y marca personal

Para enumerar sólo una cuestión ejemplificativa, las instituciones este año no disponen del ingreso anual de los abonos que se cobra a principios de temporada ni la venta de ticket semana tras semana, que si bien son sólo una parte de los ingresos, es un número importante. También perdieron el ingreso de tours por las instalaciones y museos que en los clubes con gran historia seguía siendo un ítem importante.

Es aquí donde el branding, el patrocinio y la marca personal de los deportistas a través de las estrategias de marketing de las instituciones jugaron un rol sideral para que la crisis económica no los golpeara.

El fútbol argentino, en falta

El branding de las instituciones y el patrocinio en el fútbol argentino están actualmente muy lejos del nivel internacional reconocido. Los deportistas en general no trabajan su marca personal y se pierden de grandes posibilidades de ingresos y de negocios. Además, los dirigentes actuales del fútbol local determinaron que por los próximos tres años calendarios no haya descensos.

Si bien es una decisión que atenta contra la competitividad de la liga, se puede traducir también en un alivio económico para las instituciones, ya que la gran mayoría se desprendieron de contratos elevados y en dólares, no se hicieron adquisiciones ambiciosas y comenzaron a planificar deportivamente con jugadores de divisiones inferiores con contratos bajos, esperando poder foguearlos en el lapso de estos años sin descensos para vender al exterior y en dólares.

La crisis puso una vez más en evidencia las deudas de instituciones y todos dieron marcha atrás a contratos impagables. Algunos clubes se desprendieron de más de la mitad del plantel mientras que algunos no sufrieron tanto pero comenzaron a desprenderse de a poco de jugadores importantes y ya anunciaron que cuando finalice la temporada, algunos de sus jugadores más costosos continuarán en el extranjero por la dificultad que supone renovarles.

Los principales perjudicados por partida doble fueron los propios deportistas, primero por el recorte salarial y segundo por no haber sabido trabajar su branding personal. Si bien a nivel mundial el marketing y patrocinio deportivo ayudó a todas las instituciones, Argentina sigue estando en deuda con sus estrategias de visibilidad y posicionamiento.

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